La Red para Enverdecer el Sistema Financiero hace un llamado a la acción para enfrentar el cambio climático como fuente de riesgo financiero

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En una conferencia celebrada en París el 17 de abril, la Red para Enverdecer el Sistema Financiero (NGFS, por su sigla en ingles) presento su primer reporte exhaustivo, “Un llamado a la acción para enfrentar el cambio climático como fuente de riesgo financiero.” El Gobernador del Banco de Francia, François Villeroy de Galhau, al abrir la conferencia sostuvo que el “cambio climático está dentro del mandato de los bancos centrales.”[1]

Las lecciones aprendidas durante los 16 meses de actividad de la NGFS confirman que el cambio climático presenta riesgos significativos que solo pueden ser mitigados a través de una transición temprana y ordenada.

La Red es el único foro a nivel mundial que convoca a bancos centrales y supervisores de sistemas financieros, que agrupa a 34 miembros y 5 observadores comprometidos a comprender mejor y administrar los riesgos y las oportunidades que plantea el cambio climático. Esta coalición fue lanzada en diciembre de 2017. Su membresía incluía al Banco de México y a la Superintendencia Financiera De Colombia, instituciones que provienen de la región de América Latina y el Caribe.

Los riesgos asociados con el cambio climático son una fuente de riesgos financieros, de modo que se entiende que queda comprendido en el mandato de los bancos centrales y los supervisores asegurar que el sistema financiero sea resiliente a esos riesgos.

El reporte recién difundido por la NGFS está concentrado en los riesgos climáticos antes que en los riesgos ambientales por dos razones principales: en primer lugar, la transición a una economía baja en carbono, que sea consistente con los objetivos del Acuerdo de París, requiere un desplazamiento radical en la asignación de recursos y, en consecuencia, una respuesta sustantiva del sector financiero. En segundo lugar, el cambio climático, en si mismo, plantea un desafío mayor, si no el principal, de nuestro tiempo, y su impacto se hará sentir globalmente, lo que demanda una respuesta internacional robusta y expandir la cooperación multilateral.

El reporte, asimismo, afirma que el cambio climático es una entre las numerosas fuentes de cambio estructural que hoy afectan al sistema financiero. Sin embargo, debido a las características distintivas del cambio climático, este riesgo debe ser administrado de manera diferente que otros riesgos. Con ese fin, el reporte hace seis recomendaciones a bancos centrales, supervisores de instituciones financieras, hacedores de política y, asimismo, a las propias instituciones financieras para mejorar su desempeño en el reverdecer del sistema financiero y el manejo de los riesgos ambientales y climáticos.

Por ejemplo, el informe reconoce que hay un riesgo importante que los riesgos financieros asociados con el cambio climático no estén plenamente reflejados en la valuación de los activos.

En consecuencia, cuatro de las recomendaciones que formula el reporte están dirigidas a inspirar a los bancos centrales y las instituciones de supervisión a adoptar mejores practicas si está dentro de su mandato. Esas recomendaciones son:

1. Integrar los riesgos asociados al cambio climático en el monitoreo y micro-supervisión de la estabilidad financiera del sistema.
2. Integrar los factores de sostenibilidad en el manejo de su propia cartera (fondos propios, fondos de pensión, y reservas, hasta donde sea posible).
3. Disminuir las brechas de información, en particular en lo que concierne a los datos de relevancia para realizar una Evaluación de Riesgos Climáticos.
4. Construir conciencia y capacidad intelectual y promover la asistencia técnica y el conocimiento compartido.

Dos recomendaciones adicionales se enfocan en las acciones que pueden poner en marcha los decisores de política para facilitar el trabajo de los bancos centrales y las instituciones de supervisión, si bien parte de esas recomendaciones puede ser de utilidad también al propio sector privado:

5. Lograr una revelación climática y ambiental robusta y consistente con los criterios internacionales.
6. Dar soporte al desarrollo de una taxonomía de actividades económicas, que tienda a mejorar la transparencia en torno de que actividades (i) contribuyen a la transición a una economía verde y de bajo carbono, y (ii) cuales están mas expuestas a los riesgos climáticos y ambientales (tanto físicos y resultantes de la transición).

Estas recomendaciones están orientadas a inspirar a los bancos centrales y a las instituciones de supervisión –miembros de la red NGFS, y también a aquellos que no sean miembros – a tomar las medidas necesarias para fomentar un sistema financiero mas verde.

Comprender cual es la magnitud y lo que el cambio climático implica para la estabilidad financiera, y prepararse para adoptar las medidas necesarias para impulsar un sistema financiero mas verde a la vez que fomentar una transición ordenada hacia una economía baja en carbono -que será progresivamente seguida por los bancos centrales a una escala global – son cuestiones que hacen parte de una hoja de ruta que podrá ser adoptada también por las instituciones financieras de América Latina y el Caribe.


[1] Network for Greening the Financial System (2019). A call for action: Climate change as a source of financial risk. First comprehensive report. Abril de 2019.

Fuente: Equipo GFL. Esta nota esta basada primariamente en el texto de análisis, las conclusiones y las recomendaciones contenidas en el reporte “A call for action to address climate change as a source of financial risk”.

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