Las áreas protegidas se encuentran en la primera línea de los esfuerzos globales por preservar la naturaleza. Estas áreas definen los límites de los ecosistemas críticos y de las áreas ricas en biodiversidad. Sin embargo, una profusión de diferentes terminologías y regulaciones especiales sobre el estatus de estas áreas puede desdibujar su concepto y confundir a los expertos ambientalistas. Y en última instancia, puede llevar a realizar intervenciones negativas en áreas críticas. El conservacionismo práctico, cuando se aplica al manejo de proyectos en estas áreas vulnerables, requiere de perseverancia y de conocimientos del contexto para lidiar adecuadamente con los nexos existentes entre diversos intereses y actores. Este artículo se propone aportar algunos lineamientos sobre cómo lograr un enfoque adecuado.

Blog completo por David Maier

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